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Foto: Olé |
Pellegrino en su segundo partido como DT, respetó el esquema de su debut ante Quilmes: línea de cuatro atrás, dos volantes centrales, tres mediocampistas por delante y Zapata como punta. En este encuentro tuvimos menos la pelota, y cuando la recuperábamos no sabíamos que hacer, sobre todo en el primer tiempo.
Si bien hubieron algunas desinteligencias atrás, se vio compromiso y sobre todo CONCENTRACIÓN para buscar todas las pelotas, cerrarse bien luego del gol y no complicarse para sacarla. Todos conceptos básicos pero necesarios e imprescindibles para empezar a ganar confianza y armar un equipo.
Sin dudas Rulli se ganó el puesto, fue el responsable de la valla invicta, en el primer tiempo sacó dos pelotas excelentes, seguro para rechazar con los pies y sin problemas de arriba. Le falta direccionar bien los saques desde el fondo, en varias oportunidades fueron para Auzqui, que claramente llevaba las de perder por arriba en vez de tirársela a Zapata que tiene más aguante.
Nuñez fue lo más peligroso en ataque, recibió varias faltas que nos dieron aire y fueron oportunidades para buscar el arco rival con pelotas paradas. Auzqui levantó en el segundo tiempo, también la aguantó cuando se la tiraron por abajo. Las principales falencias se dieron por el lado de Angeleri, lo desbordaron bastante y tampoco pudo pesar en ataque.
Un primer paso importante que como decíamos genera confianza, aire y tranquilidad para seguir trabajando durante la semana y buscar levantar en el torneo. Párrafo aparte para la gente, un Estadio Único que lució como en sus mejores épocas, bancando este momento desfavorable.