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Foto: Canchallena |
Estudiantes igualó sin goles en Quilmes frente a Olimpo
dejando en claro una vez más que el mayor déficit del equipo es convertir en el
arco rival. El empate deja mucha bronca porque el Pincha hizo todo para
llevarse los tres puntos y subirse a la cima del torneo y sin embargo no logró
quebrar el arco defendido por Nereo Champagne.
Durante el primer tiempo, el conjunto de Pellegrino fue el
amplio dominador del partido. Con paciencia y orden manejó la pelota y generó por lo menos cinco situaciones
claras de gol. Probó con centros a la cabeza de Carrillo, con jugadas
colectivas y disparos de afuera del área
(Correa y Verón) pero ningún método fue efectivo. El gol que parecía madurar a
fuego lento, jamás llegó.
En el segundo tiempo, Longaniza mandó a la cancha a Patito
Rodríguez y Franco Jara, quemando todos los papeles en busca de la victoria
pero los cambios tampoco surtieron efecto. Los últimos quince minutos fueron
para el infarto, con el local arrinconando al conjunto de Bahía. Un tiro en el travesaño de Jara, un rebote en
el palo derecho tras un barrullo en el área chica y un cabezazo de Carillo salvado
en la línea impidieron que el Pincha consumara la victoria.
Siete goles a favor en diez fechas son la prueba de la mayor
carencia de este equipo de Pellegrino. Hoy jugó un enorme partido. Con solidez,
despliegue y oficio borró al aurinegro de la cancha. Cuando se asociaron
Correa, Román Martínez, Verón y Jara, fue vertical y punzante. Pero no alcanzó.
Sólo queda mucha calentura.